Un programa de salud escolar demuestra la importancia de cuidar los pies desde la infancia. Un 14% de los menores requieren tratamiento.

En los últimos 12 años la colaboración entre la comunidad escolar y la universitaria ha permitido que los más pequeños reciban revisiones de los pies a cargo de estudiantes en prácticas del grado de Podología de la Universidad de Sevilla. Estas exploraciones han alcanzado a un total de 4.630 escolares y se han confirmado alteraciones podológicas en 677. También se han beneficiado 7.145 miembros de la comunidad escolar a quienes se ha llegado a través de actividades educativas sobre el cuidado de los pies. Según explican en las conclusiones de un trabajo publicado en Gaceta Sanitariaque recopila estos 12 años de experiencia, su desarrollo trata de impedir que se generen lesiones, en la edad adulta, que puedan llegar a perjudicar la calidad de vida.

Los exámenes de salud podológica a escolares contribuyen a prevenir y promocionar la salud infantil, “no sólo por el cribado de patologías que pueden pasar desapercibidas por el silencio de sus manifestaciones dolorosas en la infancia, sino también al proporcionar información valiosa para diseñar programas de atención más específicos después de conocer la prevalencia real, difícil de detectar únicamente por la demanda asistencial”, explica el estudio en el que ha intervenido José Ramos, Verónica Álvarez, Natalia Tovaruela-Carrión, Ramón Mahilloy Fernando Gago, del Departamento de Podología, Universidad de Sevilla. Este departamento viene trabajando en este programa desde el curso 1996-1997.

Un equipo integrado por profesorado, alumnado y personal investigador es responsable de su planificación, organización, aplicación y evaluación. El Programa de Salud Escolar Podológica (PSEP) está dirigido a escolares de entre 3 y 14 años de edad, pertenecientes a centros educativos públicos y privados-concertados de la ciudad de Sevilla. Teniendo en cuenta que toda la población infantil española está escolarizada, la escuela es el lugar idóneo para realizar los programas de prevención podológica.

De este modo, analizaron la marcha y la huella plantar, se realizó una exploración articular y se estudiaron las características del calzado. Al finalizar las exploraciones se realizaron actividades de educación para la salud, a modo de charlas coloquio en las que hablar sobre las alteraciones de los pies más frecuentes y consejos sobre su cuidado.

Además, a los escolares con sospecha de alteración podológica se les propuso su derivación al Área Clínica de Podología de la Universidad de Sevilla. En los casos positivos se establece un diagnóstico y se propone un tratamiento, que si era aceptado por los progenitores o tutores no les suponía coste alguno, ya que se realizaban dentro de las prácticas clínicas programadas para los estudiantes de Podología.

Un 14,6% de los escolares derivados al al Área Clínica de Podología fueron diagnosticados y recibieron tratamiento podológico. “Un porcentaje considerable de la población escolar lo necesitaba porque presentaban signos evidentes de alteración, aunque en la mayoría de los casos sin síntomas”, explican en el estudio.

Para ellos, resulta llamativo que uno de cada seis escolares de la ciudad de Sevilla han sido diagnosticados y tratados de patologías en los pies que no eran conocidas por los afectados ni por sus familiares o profesores.

Por este motivo, desde el Departamento de Podología destacan la implicación de la Universidad de Sevilla en desarrollar actividades de prevención primaria y secundaria sobre el cuidado de los pies, que hasta el momento no llevan a cabo otras instituciones sanitarias públicas ni privadas.

Así, debido al número de escolares con patologías podológicas que no eran conocidas, y que necesitaban tratamiento, subrayan “la necesidad de mantener e implementar estos programas para que puedan beneficiarse más personas”.