El láser IPL trabaja para destruir la estructura gracias a la que crece el pelo. Así, a diferencia del afeitado, en el que se corta el pelo, o la depilación láser en la que se retira el vello de una manera más profunda, este tratamiento en realidad, destruye lo que ayuda a que el pelo crezca. Y lo hace de manera permanente. Sin embargo, como con cualquier tratamiento que consista en una luz intensa y el pulso de calor, se notará algo de molestia. A medida que el IPL se mueve sobre la parte del cuerpo que está siendo tratada, tiene una tecnología de refrigeración que funciona para mantener al paciente de manera cómoda. No puede quitar todo el dolor, pero le quitará la mayor parte de él.